Nuestra historia comienza en un pueblo pequeño cercano a una gran ciudad. Teniendo por protagonista a un hombre, Iván, adulto joven, de 26 años de edad, trabaja en la fábrica de zapatos de su padre, Antón el cual tiene dos años de finado. Ahora Iván se tiene que hacer cargo del negocio familiar.
La familia vive en la gran ciudad, Antón celebraba la misa de fin de semana en el pequeño pueblo adjunto muy pronto por la mañana. La madre abandona la familia ya que no puede soportar su dolor.
Y así solo nos quedamos con Iván a cargo de la fábrica, la casa y sus dos hermanos: Indra de 18 años y Marcus de 21 años de edad. Ellos dos son muy buenos, Iván los ve como dos pequeños, a ambos les gusta pintar, realizar oraciones. A Marcus le llama más la atención los clásicos helénicos así como las pinturas renacentistas, sobre todo subraya la belleza femenina de ese entonces. Mientras que Indra tiene mayor afinidad por cuentos lindos como son: “Alicia en el país de las maravillas”, “Mujercitas”, entre otros, es muy buena narradora.
Ya han pasado 2 años desde la muerte de Antón. Fue demasiado trágico, un accidente en la fábrica de zapatos, Iván vio como sucedía la escena desde lejos; nadie pudo hacer nada. Por un tiempo de aproximadamente 6 meses la fábrica cerro, pero Iván no podía permitir que los clientes se decepcionaran de la fábrica. Además, hubo discusiones familiares muy acaloradas, los dos pequeños tenían mucho miedo y pensaban abandonar el colegio. Iván se la pasaba muy callado y perdió momentáneamente a sus mejores amigos, los cuales nunca le abandonaron.
Antes de la muerte de su padre, Iván solía ser muy sociable, abierto, con un intelecto muy desarrollado, era muy cálido. Antón decía que tenía un alma muy buena. Iván y su padre disfrutaban de varias actividades que realizaban juntos; como practicar el alpinismo, puramente lúdico, ir de pesca. Antón le enseñó a Iván el gusto por la lectura, los clásicos, todo aquello de donde nació el pensamiento occidental, y siempre le mencionaba a Iván que a lo que el hombre debe aspirar es a la verdadera sabiduría. Antón decía: -“A lo único que tiene derecho el hombre, es a saber de sí mismo”-.
Para Iván, Antón fue un icono de inspiración y fuerza.
Ahora, Antón ya no está.
Después de haber abandonado la Universidad para tener que trabajar y ayudar a su familia, Iván desempeñaba el puesto de supervisor de la fábrica de zapatos para caballero “Esperanza”.
Antón e Iván discutían los nuevos diseños para los cuales invertir, el costo del material, las ganancias, etc. Realizaban un buen trabajo ambos. Antón era un excelente jefe y ejemplo a seguir, e Iván se constituía como un buen ayudante de su padre.
Antón le comentaba a Iván que decidió tomer el puesto de pastor dando la misa solo el fin de semana, (Antón no era pastor, en realidad solo le gustaba mucho la filosofía judeo-cristiana, Iván comparaba sus sermones a los proclamados por Eckhart), ya que la celebraba en la comunidad que se encuentra cerca de la ciudad, ahí fue donde se crió Antón y viven actualmente los abuelos de Iván. La gente no iba tanto por la misa, mas bien era que le gustaba mucho los consejos de Antón y como daba la misa.
Iván recuerda mucho el sermón que dio Cristo al entrar en el templo, corriendo a los comerciantes y proclamando que ese lugar es suyo y de nadie más, su padre lo podía explicar adecuadamente.
Una vez que Antón se fue cambiaron mucho las cosas. Pero, ahora han pasado dos años, Iván es el dueño de la fábrica, sus dos hermanos siguen asistiendo al Colegio de Bellas Artes, hay estabilidad económica y cohesión en la familia; pero, por otro lado, ya no se dan los sermones, ya no hay misa, y hay una sensación de vacío en la casa. La fábrica no es la misma, se han salido varios empleados, los obreros se consideran desmoralizados, el número de clientes se ha ido reduciendo.
Estamos a mediados de Febrero, casi termina el invierno, aun así es muy frío el clima y hace mucho viento. Iván se encuentra preocupado por la situación de la fábrica; no cuenta con un supervisor y ha pensado muco en designar a alguien. Tiene en mente a una amiga responsable, Jáneth, la cual conoció desde el bachillerato. Pero Iván, debido a sus preocupaciones, lo ha considerado. Extraña mucho cuando discutía con su padre los nuevos diseños de los zapatos, a Iván le gustan los negros sin agujetas y a su padre le gustaban más los de color vino de una sola pieza. A veces Iván se pone a pensar: -“¿Cómo lo vería papá?”-
Hoy es jueves, son las 3:00 de la tarde y se termina la jornada. Iván se despide de su trabajo a las 6:00 p.m. Saca su coche para dirigirlo a la calle, pero se encuentra a Jáneth la cual le quiere comentar lo del puesto, Iván atiende su comentario diciendo que tal vez la próxima semana podría encontrarse realizandolo.
Jáneth: ¡Claro! Yo encantada de trabajar contigo Iván.
Iván: Oye Jáneth.
Jáneth: Si, dime.
Iván: Vamos por un café.
Jáneth sube a su auto, se dirigen a un café muy cómodo que se encuentra a 11 cuadras de la fábrica. Ambos piden algo suave para no perturbar su sueño.
Iván: Sabes Jáneth. Hace tiempo que tengo la sensación de que no estoy inspirado o que no me dan ganas de hacer las cosas.
Jáneth: ¿A, sí?
Iván: Sí. Y, sabes. A mí me gusta mucho leer, tener buenos libros. Hacer mis novelas, como te lo he dado a entender. Además, me preocupo mucho por la fábrica, las cosas van peor desde lo de papá, y mis hermanos.
Jáneth: Pero Iván, no digas eso. Oye, es normal que pienses eso puesto que lo de tu padre está más o menos reciente. Además, tú eres el mayor y es normal que te preocupes por tus hermanos. Pero tú eres muy bueno, eres un ejemplo a seguir.
Iván: por las noches, cuando me recuesto siento mucho frío, tengo miedo, quisiera que papá estuviese aquí. Siento que he perdido algo muy importante.
-Iván se muestra angustiado y tiene la piel algo fría-.
Janeth: Iván, ¿Has platicado esto antes?
Iván: Sí.
Janeth: ¿Con alguien más?, ¿Con otra persona, tus hermanos?
Iván: Bueno, lo he pensado en mi mente y en la tumba de papá. Pero a otro humano, no.
Jáneth: Iván…
Iván: Ya es tarde. Te llevo a tu casa.
Así pasaron dos semanas, estamos a inicios de Marzo. Jáneth hace un buen trabajo como supervisora. Iván ve esto con buenos ojos, tiene más tiempo para pensar en sí, una cosa menos de qué preocuparse. Suena el teléfono, Iván contesta:
Iván: -Fábrica de zapatos “Esperanza”, ¿en que le podemos servir?
Coralia: Hola Iván, ¿Cómo estas?, soy yo, Coralia.
Iván: ¡Coralia!, que gusto saber de ti. Yo estoy muy bien hace un gesto de ironía) ¿En donde te encuentras?, hay que vernos, me gustaría platicar contigo.
Coralia: Me estoy quedando en un hotel del centro, ya tengo dos días aquí en la ciudad.
Iván: Nos vemos en el café Chaires éste sábado por la tarde.
Coralia: Muy bien, ahí nos vemos.
Coralia tiene 30 años de edad, es maestra en educaciones artísticas, trabaja en un Liceo. Iván y ella se conocieron hace unos 10 años ya que el padre de Coralia era un cliente muy leal de Antón, viéndose frecuentemente en la fábrica, pero el padre de Coralia falleció hace 5 años por lo que ella se alejó desde ese entonces de sus amigos, de entre ellos Iván; aun así la comunicación siguió y se consideran íntimos amigos.
Nos encontramos en el café.
Coralia: Cómo ha pasado el tiempo, verdad Iván, tenia como 4 o 5 años que no te veía, pareciera que fue ayer cuando te conocí, ¿Cómo va el negocio? Mi papa se llevaba muy bien con el tuyo, recuerdo que pasaban tardes enteras platicando y platicando, ellos siempre se la pasaban muy bien juntos.
Iván: Pues. Te diré, no muy bien van las cosas. Mi papá murió hace como dos años. Y últimamente estoy muy preocupado por todo. Extraño mucho a mi papi.
Coralia: Mmm. No sabia lo ocurrido, cuanto lo siento Iván. Sabes que cuentas con todo mi apoyo para lo que tú necesites.
Oye Iván, veo tu cara muy cansada. Has estado bien estos días. Como estás de salud.
Iván: Sí, si. Lo sé. No me he sentido bien últimamente.
Coralia: Iván. Yo creo que necesitas un descanso, relajarte, un tiempo para ti. Lejos de tus obligaciones, veras que te hace falta.
Iván: No sé. Está la fábrica, mis hermanos…
Coralia: Oye, por tus hermanos no te preocupes, van bien en el colegio, ya son mas o menos independientes. Además, te olvidas que tu amiga es especialista en el arte, yo les cuidaría bien ¿O no lo crees?
Iván: Buena idea, solo falta el negocio.
Coralia: Bueno. Janeth ya esta contigo. Solo falta un suplente del jefe.
Iván: Si, si. Creo que debo de trabajar un tiempo en mí. Y lo del suplente, pues…
Coralia: Verás que sabrás.
Estamos en Abril. Iván tiene en mente realizar un viaje al pueblo de su padre. Habló con un gran amigo, Uriel, el cual es administrador. De niños jugaban juntos y sus padres también fueron buenos amigos.
Iván: Es cierto. Necesito trabajar en mí y el problema o lo que sea que me esté sucediendo. Este lapso me será útil. Además, el oráculo de delfos nos dice: “Conócete a ti mismo”.
De esa manera, Iván decide retirarse de la ciudad, de su trabajo, de su familia y sus deberes. Sin saber exactamente a donde se dirige y qué propósito tiene su viaje.
Hoy es lunes. Nos encontramos en el pueblo. Aproximadamente tiene un total de 200 habitantes, es pequeño, es tranquilo. Es una colina que mira hacia el oriente, su clima por lo general es frío.
-Con el ciclar del agua y el fuego ocurren los cambios-
Iván: Buenas tardes señor, me podría indicar en donde se encuentra la iglesia.
Viejo: Allá arriba, en lo alto del pueblo.
Iván: Gracias.
Iván primero llega a la casa de sus abuelos, no sin antes pasar por donde se encuentra la iglesia. Llega, saluda de abrazo a sus abuelos, se instala. Tenia muchos años que no los veía.
Pasan tres días. Sus abuelos son muy amables y calurosos con Iván. En la noche del cuarto día Iván tiene un sueño en el que está de pesca con Antón, solo que éste aparece desdibujado, no tiene una forma nítida, como si estuviera borrado. Iván quiere entablar una conversación con él, no tiene efecto y poco a poco se va oscureciendo la escena. Iván despierta asustado y muy angustiado, quisiera llorar, por un momento creyó que era real.
Se levanta, desayuna, decide dar un paseo para ver el pueblo. Él se encuentra intranquilo, nervioso; se muestra inseguro en su andar, no tiene interés por leer o escribir.
Acude a la iglesia para platicar con el sacerdote.
Cura: Buenas tardes hijo, ¿En qué te puedo servir?
Iván: ¿Qué tal padre?, disculpe. Recuerda a Antón Rameshesh. Él solía dar el misal de los domingos, es que el era mi padre, y yo…
-El cura se muestra con una actitud déspota y prepotente-
Cura: No sé de quien me hablas, yo soy el único que ha estado aquí desde hace años. Si quieres te puedo ofrecer una confesión.
Iván: Insisto. Antón era mi padre. Él impartía el misal de los domingos por la mañana, era muy bueno, la gente le admiraba, el sermón de Eckhart era de sus favoritos.
Cura: ¿Has mencionado a Eckhart? Has favor de retirarte hijo.
Iván: Ya verá padre. Yo haré que esta gente recuerde a mi padre y sus enseñanzas. Mi padre que dedico gran parte de su tiempo a ellos, como para que usted llegue y le ofenda. Le mostraré quien es mi familia y lo que yo soy.
Asi, Iván se retiró del santo suelo. Con su pecho lleno de ira, resentimiento, pero tambien con miedo. Miedo por el olvido, el tiempo destructor, que todo lo corroe, acabó con su padre en su lugar natal; pareciera que todo lo que fue e hizo Antón no trascendió.
Iván, así, se aleja y se acomoda en el monte que se encuentra al final del pueblo. Con un corazón helado, hermético, solo le acompaña un sentimiento de impotencia y odio.
Iván: No puedo entender. Y sobre todo, no puedo creer, que…
…es como si mi padre no hubiera existido en este lugar, y a nadie le importa. Todo lo que yo he sido se esta desmoronando.
No puedo mantenerme de pie. Creo que todo esta cayendo. Y yo que pensaba que mi padre fue magnífico, fuerte, sabio. Que nada lo podía destruir, ¿Qué se supone que debo de hacer? El tiempo lo destruye todo. Nada permanece.
Esa noche Iván regresa a la casa, se acomoda en su cuarto como si se tratara de un no-muerto, como si no tuviese alma, no puede sentir su cuerpo. Decidió no cenar. Su postura es nihilista.
-Hay algo en lo que Iván se caracteriza por ser muy bueno, y eso es en escribir-
Al día siguiente su abuela le comenta a Iván acerca de lo que tiene planeado hacer, sobre cuanto tiempo desea estar con ellos y le recomienda acudir al mercado a conseguir algún empleo; para que no se aburra y saque provecho de su estancia con ellos.
Es miércoles, día nublado. Iván se pasea por el mercado, se encuentra en el centro, cerca de la calle principal. Ve a un joven, no mal parecido, de tez morena, el cual esta vendiendo cartas de amor, para aquellos que desean enamorar o reconquistar a la mujer de sus sueños. Iván ve que es un muchacho petulante, pomposo y coqueto con las chicas.
De pronto se acerca un cliente, esta dolido porque acaba de perder a su novia por otro y quiere recuperarla; tan acongojado se encontraba nuestro cliente que incluso lleva una cuantas lágrimas escurridas por sus mejillas. El presumido le muestra la carta al desgraciado, no sin antes pasar por las manos de Iván. Inmediatamente suelta una carcajada a razón de burla. El creador de tales líneas se molesta y muestra ofendido y le exige a Iván escribir algo mejor.
Iván: Y así será, te mostraré que puedo hacer algo mil veces mejor en tan solo 5 min.
Vanidoso: bueno, enséñame. Te doy algo de mi material. Dejame ver de que estás hecho.
-Ya mencionamos que Iván es excelente en escribir, y, en cosas del amor hace llorar a los ángeles con lo sublime de sus líneas-
No hace mas que concentrarse y permitir que sus sentimientos afloren. Es como un acto de creación.
Iván: Y aquí tienes compañero, en menos de 5 minutos.
Cliente: (Revisando detenidamente la carta, la cual lee de pe a pa). Simplemente es hermosa, es, es… …. Es perfecta. La manera en que lo describes, y cómo se enamora, es estupendo. Incluso mucho mejor que la anterior, tenías razón. Solo qué. Por que tiene un toque de tristeza.
Iván: Bueno, si muestras que tu corazón está triste por su pérdida es seguro que regresará.
Rapidamente, Iván se acomodó y halló un puesto muy útil en el mercado, creando innumerables cartas de amor y desamor. Cautivando centenares de corazones y haciendo arrepentirse a otros tantos. La suerte le estaba sonriendo a Iván, tanto así que se fue del mercado e instaló su negocio propio. Se rodeo de buenas personas que le permitieron crecer su negocio, administrarlo y expandirse. Las cartas se imprimían por montones. Estaba en planes el realizar un compendio y posteriormente comenzar a vender libros sobre el amor.
Iván empezaba a convertirse en el doctor corazón.
También comenzaba un viaje muy emocionante para nuestro héroe.
Ya han pasado 2 años.
Se cambia de ciudad una vez realizado su compendio y comenzando a vender sus libros. Ya no era fácil que la gente se acercara a Iván, tenían que pasar por sus secretarias, solicitando previa cita e informando sobre sus asuntos.
Así Iván llega a la capital del país. Se ha mantenido en contacto con los amigos que administra la fábrica de zapatos y con sus hermanos.
Aquí Iván desea expandir sus negocios. Para lo cual es muy bien acogido ya que contaba con un par de socios que le mostraron como acomodarse.
Ahora tiene varios contratos con algunas editoriales, algunas se pelean por lograr tener los derechos.
Pareciera que Iván va hacia la cúspide.
Es un día soleado. Iván espera ser visitado por una famosa periodista de la ciudad, ella es elegante y seductora, desea realizar esta entrevista para tener una exclusiva y poder publicarla en uno de los diarios más vendidos.
Violeta ya estuvo esperando en la recepcion por un tiempo y se prepara para abordar de la mejor manera a Iván.
Iván: ¿Qué tal señorita, en que le puedo servir?, tengo entendido que esta interesada en tener la exclusiva conmigo acerca de cómo es que he llevado mi negocio tan lejos y con tanta energía. Quiere preguntarme acerca de cual es mi secreto.
Violeta: en realidad, si. Pero también quiero saber, como es que llego a ser lo que es ahora, de donde vino, en donde se crío. Como fue que creo ese don suyo para poder hablar del corazón. Habrá sido tal vez a costa de un trauma, de una humillación.
Mire Iván, la gente quiere saber de donde salio usted y si nació con algún don o lo adquirió de alguna manera, la gente quiere conocer como se ha convertido en un icono.
Iván: Sí, sé que es lo que quiere la gente. La gente solo quiere saber cuales son las cosas, las palabras que se deben de decir; aquello que se debe de hacer para ganar tal o cual cosa. Eso es facil.
No, no te diré cual es mi secreto, eso es algo que no se puede asir.
Tendremos una entrevista, algo convencional y lo publicaras en tu periódico.
Violeta sale algo indignada y con un aire de curiosidad de aquella conversación.
- Sin saber que en algunas ocasiones las cosas más ridículas o molestas nos pueden dar algo realmente valioso.-
Y así fue, la entrevista que decidió grabar y vender a los periódicos no consiguió tener el impacto que la prense esperaba, por lo cual despidieron a Violeta.
Mientras tanto Iván prepara una gira por las ciudades principales enseñando su nuevo libro que trata de promocionar. Este se vende como pan caliente.
Acaba de platicar con su hermana Indra, le dice que las cosas van muy bien, que aunque el no eche un vistazo a la fabrica ésta va muy bien y ellos, Indra y Marcus están por titularse. Planean concertar una cena para poder estar todos juntos.
Indra le comenta a Iván que las cosas han ido muy bien, recordando que él en un principio no se dio la oportunidad de realizar un cambio en su vida por no querer dejar sus obligaciones.
-Indra: Que irónico Iván, y tú que no querías arriesgarte a salir de la casa.-
Sucedió que en uno de los lugares que visitaba Iván presentando su libro se encontró con Violeta, la cual en ese momento se encontraba triste y enojada porque no había logrado el éxito que ella quería; y en efecto al ver a Iván desde lejos decidió acercarse a él para reclamarle su fraudulenta persona.
Violeta: Así que aquí te encuentras Iván, aquí promoviendo tus escritos y tu literatura, tratando de convencer a los pobres diablos que se encuentran dolidos de su corazón, negociando con su dolor. Que bonita escena la que se dibuja.
Iván: (con un aire de extrañeza y a la vez con humor). Que tal Violeta, me da mucho gusto verte, se que no te ha ido muy bien en tu trabajo, cuéntame ¿Que haces por aquí y cómo te ha ido?
Violeta: Ha. Veo que no has entendido. Pues sí, como dijiste me fue mal la ultima vez que trate de publicar algo acerca de ti, pero la verdad es que me engañaste, no ocurrió nada con tu publicación y de hecho me despidieron diciendo que encontrara una mejor historia. Y ahora te encuentro aquí promoviendo tus libros que son para engañar a las personas, haciéndote rico a sus expensas. Que curioso que no me hubiste dicho acerca de tu secreto, ahora lo veo.
Iván: En algo tienes razón, me va bien, pero no es a expensas de su sufrimiento o dolor, y mucho menos me deleito con eso, lo que hago, lo hago por necesidad, necesidad de crear, de escribir, de sentirme parte del proceso de hacer. Lo que escrito es parte de mí. Y si lo vendo es porque lo quiero dar a conocer de esa manera. Lamento lo que te ocurrió en el trabajo, pero solo te pude decir nada mas que la verdad, lo que tu querías era una historia extraordinaria que conmoviera al mundo y le enseñare como se puede llegar al corazón mediante bagatelas y palabras rebuscadas. Eso era lo que querían tus jefes de la prensa, y como no lo tuvieron, te despidieron.
Violeta: (con mucho enfado en su pecho, pero tratando de comprender lo que le decia Iván, y en realidad era eso). Bueno. ¿Iván?
Iván: Si, Violeta.
Violeta: ¿Me puedes invitar a un café?
Iván: Claro.
Ha pasado tiempo, mucho tiempo desde que Iván salió de su casa y quiso cambiar su vida, observando y experimentando. Ahora solo podemos decir que ha encontrado su lugar en el mundo, y, que quiere más.
-Al invitar Iván a Violeta al café-
Iván: Pues, que te puedo decir Violeta. Solo puedo decirte, la verdad. La verdad acerca de quien soy. Bueno. Pues, mira. Ha sido difícil, la vida ha sido difícil. Si. Aunque no lo creas. Mi padre tendra unos 4 años que murió, eso fue duro para mí, luego, el saber que él ya no existía en las cosas que más quería, fue peor porque vi que las cosas habían cambiado. El cambio. Ese cambio me enseño algo. Me cambió.
Decidí trabajar en lo que soy bueno, y seguir viviendo, no quise que el dolor me destruyera, eso, es eso que quise transmitir en mis escritos.
Y Violeta vio que ella siempre ha luchado por lo que quiere, pero que ha tenido muchas dificultades y el ver que a Iván le va tan bien le hace creer que Iván nunca tuvo momentos difíciles en su vida, y que la vida es injusta al mostrarle a una persona así. Pero vio, a su vez, que ese es la clase de hombre que ella quiere, que estaría dispuesta a encontrar un nuevo mundo al lado de él.